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UNA HISTORIA PARA TODOS | ![]() |
LA CREACIÓN
Antes de la creación no había nada. Dios lo creó todo, incluyendo a los ángeles. Algunos de ellos se rebelaron contra Dios y se convirtieron en demonios. Dios los arrojó a la tierra junto con el líder de ellos, Satanás. Dios creó todo lo que podemos ver: los animales, los árboles, las montañas, los ríos, las estrellas, el cielo, el sol y todo lo demás, y todo era perfecto. Lo último que Dios creó fue al hombre y a la mujer. Al hombre lo formó del polvo de la tierra y a la mujer de la costilla del hombre. Sopló en el hombre el aliento de vida y creó a la mujer para que fuera compañera y ayuda idónea de éste.
En el huerto de Edén, Adán y Eva estaban desnudos y no se avergonzaban uno del otro. Dios vio que lo que había hecho era bueno, y descansó el séptimo día. No había pecado en el mundo y Dios dijo a Adán y a Eva que fueran fructíferos, se multiplicaran y llenaran la tierra, y que no comieran del árbol de la ciencia del bien y el mal. También les dio autoridad para que señorearan sobre toda la creación.
LA CAÍDA
El hombre cae en pecado y se aparta de Dios.
Todo era maravilloso para Adán y Eva; tenían a su alcance todo el alimento que
necesitaban; no necesitaban vestirse; no había dolor ni sufrimiento. Gobernaban
sobre la creación y le pusieron nombre a todos los animales que Dios había
creado.
Dios hablaba directamente con ellos, y les dijo que no debían comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero Eva se acercó al árbol, y la serpiente la llamó y la tentó diciéndole:“¿Te ha dicho Dios que no comas de este árbol? No morirás si comes de este árbol,” dijo la serpiente, engañando así a Eva. Ella comió del fruto y le dio a Adán, el cual también comió. De inmediato los ojos de ambos fueron abiertos y se dieron cuenta de su desnudez y se avergonzaron. Buscaron hojas para cubrirse, y se escondieron. Dios llamó al hombre, diciendo: “¿Dónde estás? ¿Quién te dijo que estabas desnudo?” “¿Has comido del árbol que te mandé no comieras? Entonces Dios pronunció las sentencias y los echó del huerto de Edén, maldijo la tierra y les dijo: “Con el sudor de tu frente comerás el pan... con dolor darás a luz a los hijos”.
A pesar de todo esto, Dios les mostró su misericordia, sacrificando animales para hacerles túnicas de pieles con que cubrirse, como resultado de su pecado. Por lo tanto, Dios puso un ángel con una espada de fuego para que nadie pudiera entrar en el huerto.
Luego Adán y Eva tuvieron hijos y los llamaron Caín y Abel. Éstos nacieron con una naturaleza pecaminosa; pero aun así Dios los amaba.
CAÍN Y ABEL
Los hijos de pecado
Caín, el primer hijo de Adán y Eva, fue agricultor, y Abel, el segundo hijo, fue pastor de ovejas. Ambos practicaban un tipo de religión que ofrecía sacrificios. Caín ofreció a Dios del fruto de la tierra, mas Abel presentó a Dios el primogénito de sus ovejas. Dios se agradó de la ofrenda de Abel, pero no de la de Caín. La ofrenda de Abel representaba un sacrificio de fe, en el que hubo derramamiento de sangre. Pero Caín se enojó, y Dios le dijo que no dejara que el enojo lo dominara. Pero Caín se dejó dominar por el enojo, y llevó a Abel al campo y allí lo mató.
Luego Dios le preguntó a Caín: “¿Dónde está tu hermano?” Él respondió: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Dios le dijo: La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Dios castigó a Caín por su pecado, y éste se convirtió en un fugitivo errante. Pero Dios puso una señal en él para que nadie lo matara.
NOE
Dios castiga el pecado y cumple su promesa de enviar un Salvador.
Pero los descendientes de Adán y Eva continuaron pecando aun más contra Dios, y
dejaron de amarle y obedecerle constantemente. Dios se arrepintió de haber
hecho al hombre. Pero hubo un varón justo: Noé, quien halló gracia ante los ojos
de Dios.
Dios le dijo a Noé que construyera un arca porque iba a destruir al mundo con un diluvio. Como Dios es quien da la vida, también puede quitarla. Dios se entristeció por la maldad del hombre.
Noé y su familia empezaron a construir el arca y advertir a la gente del gran diluvio que iba a venir por causa del pecado; pero la gente se reía y se burlaba de ellos y de la advertencia de Dios.
Entonces, empezaron a aparecer nubes oscuras. Las parejas de animales entraron en el arca junto con Noé y su familia. Finalmente, Dios cerró la puerta del arca, y comenzó el diluvio, el cual duró 40 días y 40 noches. El agua empezó a subir y todo ser viviente murió, excepto los que estaban en el arca, a quienes Dios protegió por más de un año.
Con el tiempo, el agua bajó y había lodo por todas partes. Pasó un tiempo y la tierra se secó y el arca se asentó sobre un monte y Dios abrió la puerta para que todos pudieran salir. Y Noé ofreció un sacrificio de acción de gracias a Dios por su amor y misericordia para con él y su familia. Esto agradó mucho a Dios, quien puso un arco iris en el cielo como promesa de que nunca jamás destruiría otra vez al mundo con agua.
Sodoma y Gomorra
Dios aborrece y castiga el pecado.
Llegando los ángeles a Sodoma y Gomorra, se encontraron con Lot (el sobrino de Abraham) a las puertas de la ciudad, y le dijeron que saliera de allí con su familia porque las ciudades iban a ser destruidas.
Los ángeles fueron con LOT a su casa y la gente de la ciudad llegaron a tocar la puerta y pidieron a los ángeles para abusar de ellos. Pero Lot no los entregó; por lo tanto, los hombres de la ciudad forzaron la puerta; pero los ángeles los cegaron.
Durante la noche los ángeles tomaron a Lot, su esposa y las dos hijas de las manos y los sacaron fuera de la ciudad. Les ordenaron que no miraran hacia atrás, pero la esposa de Lot desobedeció y a espaldas de Lot miro atrás y se convirtió en una estatua de sal. Dios tubo misericordia de Lot y de sus dos hijas porque se acordó de la suplica de Abraham.
Luego de esto, Dios destruyó Sodoma y Gomorra con lluvia de azufre y fuego porque Dios odia y castiga el pecado.
Abraham y Isaac
Dios tiene un plan
Había un hombre llamado Abram, quien Dios escogió porque era justo y lleno de fe. La esposa de Abram se llamaba Sara, y no tenían hijos porque Sara era estéril; tenían un sobrino llamado Lot, quien estaba con ellos.
Habló Dios con Abram y le dijo: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. Entonces Abram, obedientemente, recogió todas sus posesiones y se fue a una tierra desconocida. Porque era hombre de fe, Dios le prometió que iba a engrandecer su nombre, que sería de bendición y le daría tierras y muchos hijos y que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra.
Abram vivía confiando en Dios. Sara y Abram ya eran de edad muy avanzada y no habían tenido hijos, y ya no era posible de que los tuvieran, porque Sara ya había pasado la edad para concebir hijos. Pero Dios tenía un plan para ellos.
Durante ese mismo tiempo, Sodoma y Gomorra fueron destruidas por su pecado. Dos ángeles visitaron a Abram y le dijeron que al cabo de un año él y su esposa Sara tendrían un hijo. Sara se rió porque pensó: “¿Siendo ya vieja tendré un hijo?” Pero al cabo de un año Dios cumplió su promesa y Sara dio a luz un hijo y le llamaron Isaac, porque Abram dijo: “Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo”. Ellos se regocijaron, y amaron y cuidaron de su hijo Isaac.
Con el correr del tiempo, Dios habló con Abram y le dijo que llevara a Isaac a un lugar señalado para que lo ofreciera como holocausto. En obediencia, Abram tomó a su hijo y lo llevó junto con leña al lugar ya señalado por Dios. En camino para el lugar, Isaac le preguntó: ¿Dónde está el cordero para el sacrificio? Respondiendo Abram, le dijo: “Dios proveerá”.
Estando en el lugar señalado, y habiendo preparado un altar con leña, tomó Abram a Isaac y lo puso sobre el altar. Tomó así mismo un cuchillo para matar a Isaac su hijo, el ángel del Señor le llamo diciéndole. “No le hagas daño al muchacho!” Y alzando Abraham sus ojos vio un carnero enredado por sus cuernos. Entonces Abraham lo tomó y lo ofreció en lugar de su hijo. Le llamó pues Abraham ese lugar “Jehová Proveerá”. Mas el ángel de le dijo: “Jehová ha dicho: porque no rehusaste tu hijo, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
Por eso Dios le había cambiado el nombre de Abram a Abraham y a Sarai a Sara; porque serían padres de muchedumbre de gentes y saldrían naciones de la simiente de él.
Egipto
Dios cumple sus promesas y bendice a todo aquel que tenga fe en él.
Los
descendientes de Abraham se mudaron a Egipto para escaparse de la gran hambre
que había en Canaán. Dios los bendijo y el Faraón les dio muy buenas tierras en
las cuales prosperaron y se multiplicaron. Vivieron así por 400 años sin
problema alguno. Pero se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a
José y dijo: "Cuidado porque los Israelitas son mas fuerte y numerosos que
nosotros". Este rey los esclavizó para que hicieran ciudades de barro y
ladrillo; los forzaron a servir con dureza y rigor. A pesar de todo esto, Dios
los continuaba bendiciendo y se multiplicaban a pesar del cruel rey.
Finalmente el rey dio la orden que mataran a todo varón que naciera. Había entonces mucha tristeza y dolor en el pueblo Israelita y Dios escuchó sus lamentos. Pero ya Dios había designado a un hombre que los iba a guiar a estos a la libertad, por causa de su amor y misericordia.
La Zarza Ardiente
Dios llama a un hombre para guiar su pueblo.
Había una familia de mucha fe, estos queriendo salvar a su hijo lo escondieron durante tres meses pero al no ser posible callar su llanto lo pusieron en una cesta en el río Nilo; el cual era donde llegaba la princesa (hija del Faraón) a bañarse. Al encontrar la cesta se enamoro del niño; el cual lo creo y le puso por nombre Moisés. Sucedió que estando ya Moisés hecho un hombre, mato aun egipcio que golpeaba aun israelita. El huyo al desierto donde vago, entre ovejas, pero sin el saberlo, Dios usó este tiempo para prepararlo a lo que habría de venir.
Un día Moisés vio una zarza ardiente con llamas que no se consumía y oyó una voz que le dijo”: Quítate las sandalias porque estas pisando tierra santa". Dios también le dijo: ”Te enviare a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Rectificándole: “YO SOY EL QUE SOY,” así Dios se mostró a Moisés; pero el tubo miedo. Dios le dio unas señales; una vara se convertía en una serpiente. La mano sana, se le cubrió con lepra la cual se le restauro. Moisés entonces regresó a Egipto y fue hablar con el Faraón, para que dejara ir al pueblo de Israel adorar a Dios. Pero el rey se rehusó en dejar el pueblo israelita salir. Entonces Moisés habló con el pueblo y les dijo que Dios los libertaria y los guiaría fuera de Egipto y los llevaría a la tierra prometida a Abraham.
Dios endureció el corazón de Faraón para que no dejara salir a su pueblo, y le demostró su poder enviándole diez plagas. En la ultima de ellas, todo primogénito murió; excepto el pueblo escogido de Dios pues él dando aviso por medio de Moisés les dijo que tenían que pintar la puerta con la sangre de cordero. Y así finalmente, el Faraón los dejo ir. Entonces los israelitas salieron al desierto guiados por Moisés bajo el poder, misericordia y el gran amor de Dios.
Los 10 Mandamientos.
Dios espera honradez.
Los descendientes de Abraham salieron de Egipto, pero los egipcios no estaban muy contentos con esto, entonces enviaron al ejercito tras de ellos. El pueblo de Dios era muy numeroso por lo cual era fácil de encontrarlos en el desierto. Llegando a la orilla del Mar Rojo estaban atrapados. Pero Dios dividió el mar y así los israelitas cruzaron y fueron al otro lado del mar, en tierra seca.
Pero el ejercito egipcio tras de ellos, quisieron cautivarlos y traerlos de vuelta, pero una vez que los el pueblo israelita llegaron al otro lado de la orilla del mar, Dios devolvió las aguas del mar y todo el ejercito egipcio murió en las profundas aguas del mar.
Dios les proveía con agua y comida en tan gran desierto, pero ellos enaltecidos y de corazón endurecido comenzaron a quejarse.
Moisés subió a una montaña a orar y la presencia de Dios vino en una tormenta de truenos y relámpagos y el pueblo israelita se asombro y tuvieron miedo. Estando Moisés allí, Dios le dio los Diez Mandamientos que decían: Primero: No tendrás otros dioses fuera de mí. Segundo: No te harás ninguna imagen, ídolo o cosa semejante. Tercero: No uses mi nombre en vano. Cuarto: no trabajaras en el día de Reposo, pero mantenlo santo. Quinto: honra a tu padre y a tu madre. Sexto: No mataras. Séptimo: No cometerás adulterio. Octavo: no hurtaras. Noveno: no hablaras contra tu prójimo falso testimonio. Décimo: No codiciaras la casa, la esposa o cosa alguna de tu projimo. Estas fueron escritas por el dedo de Dios en tablas de piedra.
Porque estuvo Moisés varios días en el Monte de Sinaí, el pueblo empezó a dudar que Moisés estuviera vivo. Entonces unos empezaron a recolectar joyas de oro que poseyeran y se hicieron un ídolo semejante a un becerro de oro, y empezaron a adorarlo ofreciéndole sacrificios y a cometer otros pecados.
Bajando Moisés pues, del monte y viendo al becerro de oro y la gente en danzas; se enojo y arrojando, las tablas de la ley de Dios, con sus manos las quebró al pie del monte. Pero los que idolatraron al becerro de oro, murieron por causa de su desobediencia. Dios nos ama pero no ama al pecado. Castigara el pecado. Moisés hizo unas nuevas tablas de piedra, y Dios escribió otra vez los mandamientos.
La Serpiente de Bronce
Dios siendo misericordioso nos ofrece su único camino para la salvación.
EL pueblo israelita, era rebelde desconfiado quienes se quejaban continuamente.
Llegando pues a la orilla de la Tierra Prometida Dios le dijo a Moisés que
enviara unos hombres a ver la tierra. Era buena pero peligrosa por lo tanto
tendrían que depender y confiar en su Dios. Pero ellos rehusando entrar a la
tierra prometida por lo tanto Dios decidió destruirlos pero Moisés oro y le
pidió que perdonara al pueblo israelita por su pecado, y escuchó Dios quien su
oración. Y dijo: “ninguno de los que me han enojado verán a la Tierra
Prometida.” Dado a esto Dios los castigo y vagaron por varios años hasta que
esa generación muriera.
Aconteció que estando en la tierra de Edom otra vez el pueblo empezó a quejarse en contra de Dios y decían: "Nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano". Entonces envió Dios unas serpientes venenosas para que mordieran a la gente y así murió mucho del pueblo de Israel. Oro Moisés otra vez, y Dios le dijo que hiciera una serpiente de metal y lo pusiera en un asta; y cuando alguna serpiente mordiera a alguno, que mirara a la serpiente de bronce, y viviría. Entonces Moisés hizo lo que el Señor le dijo. Así fueron salvados los que fueron mordidos y no murieron.
Aunque, vagaron por cuarenta anos, tuvieron agua y comida; mas sus ropas y zapatos nunca se gastaron por el gran amor misericordioso que Dios tenia. Cuando ya finalmente se murieron los que se revelaron contra Dios, él los trajo y les entrego la Tierra Prometida. Entonces ellos comenzaron a edificar ciudades y fincas; y vivieron así por muchos años.
El nacimiento de Jesucristo.
Dios cumple su promesa y envía al Mesías.
A
través del tiempo, Dios había anunciado por varios profetas que el enviaría al
Mesías, quien salvaría el castigo de los pecados. Viviendo José en la Tierra
Prometida estaba de casamiento con una joven virgen llamada Maria. Siendo
ella casta, Dios creo en el vientre un milagro el cual quedo embarazada bajo el
poder del Espíritu Santo. José se dio cuenta que ella estaba embarazada pero no
sabia como, entonces el planeo calladamente dejarla.
Un ángel visitó por aparte a José y a Maria diciéndoles: " esto es por obra de Dios.” Entonces José tomó a Maria como su esposa, así como el ángel de Dios se lo dijo; pero él no tuvo ninguna relacion con ella hasta que diera luz a su primer hijo.
En ese entonces el gobierno aprobó un decreto que decía que toda persona regresara a su pueblo natal para que fuese empatronado.
Maria estaba pronto para dar a luz y en camino a su ciudad natal paró en Belén. No pudieron encontrar un lugar de reposo (hotel) Entonces se tuvieron que quedar en un establo. Rodeada de los animales del establo, Maria dio luz al niño Jesús. Unos ángeles se les aparecieron a unos pastores que velaban sobre su rebano en el campo, diciéndoles: “Hoy les ha nacido un Salvador, Dios con nosotros.” Los pastores fueron al lugar donde le anunciaron donde estaría el niño Jesús; encontrándolo lo adoraron.
Estando así Jesús como un bebe, lo llevaron al templo para ofrecer un sacrificio de gracias a Dios. Vino a ellos un fiel anciano llamado Simón, quien adoraba a Dios diariamente en el templo. Simón supo quien era este niño Jesús, porque Dios se lo revelo y tomándolo en las manos dijo: “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvacion.” También Ana una anciana profetisa, se encontraba en el templo. Ella a lo igual esperaba esta promesa; y viendo a Jesús se regocijo y daba gracias y alabanzas a Dios. Ellos dos sabían que este era el Mesías, la promesa, el Salvador.
Cuando Jesús tenia doce años, su familia lo llevaron al festival que solían ir anualmente. Pero en camino de regreso a su pueblo, sus padres notaron que Jesús no se encontraba. Entonces se tuvieron que devolver a Jerusalén y lo encontraron en el templo sentado con los maestros de la ley. Él estaba, oyéndolos y preguntándoles cosas y todos se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.
El Bautismo de Jesús.
Jesús comienza su ministerio con el bautismo.
El
primo de Jesús, Juan el Bautista, empezó a predicar en el desierto, diciendole a
la gente que se arrepintieran de sus pecados. Él los bautizaba diciéndoles y
enseñándoles que esto simbolizaba la sepultura del pecado, y que los levantaba
para andar en vida nueva. Agrego que la gente necesitaba aprender ser
agradecida y feliz con lo que tuvieran. Que el hacer y buscar la voluntad de
Dios era más importante. Entonces la gente le preguntaba a Juan si él era el
Mesías. Pero él dijo: “viene uno mayor que yo de quien no soy digno de quitar
sus zapatos,” Estaba escrito que Juan era el que prepararía el camino del
Señor.
Para entonces Jesús tenia 30 anos; y vino a Juan para ser bautizado, y viéndole Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Pero Juan no quería bautizarlo, y le dijo a Jesús: “¿yo necesito ser bautizado por ti, y tu vienes a mí?.” Pero Jesús le respondió, “ es necesario cumplir con lo que es justo.” Así ambos bajaron al agua y Juan lo bautizo. Y saliendo del agua oyeron una voz de los cielos que decía: “Este es mi Hijo Amado en quien tengo complacencia.” Entonces el Espíritu de Dios descendió como paloma sobre él. Así Jesús empezó su ministerio. Semejante a esto, es cuando nos bautizamos, porque empezamos nuestro caminar con Dios.
Después que Jesús había ascendió al cielo, uno de sus apóstoles (Felipe), se encontró con un hombre de Etiopia, África quien leía la Biblia, el libro de Isaías, quien no entendía las escrituras y las promesas de Dios.
Felipe le explico acerca de ellas y el africano tubo fe y creyó y llegando cerca de un río él le pregunto: “ Que impide que yo sea bautizado” y Felipe respondió: “Si crees de todo tu corazón, bien puedes.” Y respondiendo dijo: “ Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.” Entonces ambos bajaron al agua y Felipe le bautizo. Siguiendo así el ejemplo que Jesús no dejó; que cuando creyéramos en él, le sigamos también en el bautismo.
Jesús calma la tempestad
Jesús
tiene control sobre la naturaleza
Después que Jesús fue bautizado, muchos venían a él unos para oírlo predicar, otros para ser sanados y otros para recibir diferentes milagros. Jesús escogió a 12 hombres, quienes le ayudarían en su ministerio. Aconteció un día, que estando predicando y sanando todo el día a las multitudes; que al llegar la tarde, estaba muy cansado. Se aparto junto con sus discípulos en la barca, entrando en ella se durmio. Pero se vino una gran tempestad y sus discípulos tuvieron miedo; ellos le despertaron y le dijeron: “ Maestro, Maestro levántate que perecemos.”
Entonces levantándose hablo a los vientos y a las aguas y las calmo. Y él les preguntó: “ Donde esta vuestra fe, porque estáis asustados,” y ellos se maravillaban y decían: “ Quien es este que aun a los vientos y a las aguas manda y le obedecen.” Jesús les mostró, que tenia el poder de Dios, para controlar la naturaleza. Así pues llegaron seguros al otro lado del lago.
Jesús sana a un hombre endemoniado.
Dios Tiene poder sobre el Diablo.
Como leímos, Jesús calmo la tempestad; pero llegando al otro lado del lago había un hombre endemoniado. Los endemoniados acostumbraban a morar en los sepulcros. Andando el desnudo, la gente trataba de atarlo con cadenas; pero él las rompía en pedazos y se escapaba, haciéndose daño pues no estaba en sus cabales. Cuando vio a Jesús desde lejos corrió y se arrodillo ante él clamando a gran voz, dijo: “¿Qué tienes conmigo Jesús, Hijo del Dios Altísimo?.” Entonces Jesús le pregunto: “¿Cuál es tu nombre?” Y respondiéndole dijo: “Legión me llamo; porque somos muchos.” Estos no querían salir pues le tenían miedo, entonces le rogaron diciendo, “envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.” Y Jesús les dio permiso, entonces entraron en ellos y estos se precipitaron al mar y se ahogaron; entonces el hombre que le salieron los demonios, recuperó su juicio cabal y se vistió.
La gente del alrededor viendo lo que había acontecido, tuvieron miedo, y comenzaron a rogarle a Jesús que se fuera de la región de ellos. Pero el hombre que había sido endemoniado le rogaba a Jesús que le permitiera quedarse con él; pero Jesús le dijo: “vuelva a tu casa, y cuenta cuan grandes cosas ha hecho Dios contigo,” y así lo hizo. Luego de esto, Jesús y sus discípulos tomaron la barca y salieron de allí.
Jesús resucita a una niña.
Jesús tiene poder sobre la muerte.
Estando Jesús enseñando y sanando a las multitudes que venían a él, se le acerco un unos de los jefes de la sinagoga llamado Jairo, suplicándole que viniera y sanada a su hija que se estaba muriendo diciéndole: “ven y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva,” entonces Jesús le siguió pero vinieron al encuentro unos de los de la casa de Jairo; llorando y lamentando diciendo: “Tu hija ha muerto,” pero Jesús le dijo: “ No temas, cree solamente, la niña no esta muerta, solamente duerme.” Entonces los que estaban llorando comenzaron a bufarse de él (pues sabían que ella había muerto) pero llegando Jesús saco a la gente afuera y solamente dejo a los padres de la niña, a Pedro, a Santiago y a Juan. Vino entonces Jesús y le dijo a la niña: “Muchachita, levántate.” Ella abrió los ojos y se levanto y andaba. Esto maravillo a todos los que estaban presentes y Jesús mando que se le diese de comer. (Lógicamente, no era fantasma ni nada parecido). La muchachita se encontraba muy bien, y después de esto Jesús se fue.
(¿Qué haría usted si estuviera en un funeral y hubiera visto cosa semejante a esto?)
Jesús alimenta a las multitudes.
Jesús se compadece de la gente.
Las
multitudes seguían a Jesús de día y noche. Unos querían oírlo y otros querían
ser sanados. Un día Jesús y sus discípulos se fueron a un lugar desierto y
apartado y más de 5000 personas le siguieron. Y vino la noche, y la gente
tenia hambre, y sus discípulos le dijeron: “despide a la multitud, para que
vayan y compren algo de comer;” pero Jesús les dijo: “Dadles vosotros de
comer.” Entonces unos de sus discípulos dijo: “aquí hay un niño, que tiene cinco
panes y dos pececillos.” Entonces los sentaron en grupos y Jesús tomando los
cinco panes y los dos pececillos, levantó los ojos al cielo, los bendijo, y los
partió, y dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente; y
comieron todos y fueron saciados.
Luego se recogieron doce cestas llenas de pedazos de sobros. Viendo este milagro que Jesús había hecho; se dieron cuenta que el no era cualquier hombre común pero tal vez como un profeta, que había venido. Entonces quisieron hacerlo rey pero él entendiendo esto, se retiró al monte a orar; porque Dios tenia otro plan para él.
Jesús sana al hombre ciego de nacimiento.
Jesús tiene poder sobre la enfermedad.
Estando
Jesús en el templo de oración y saliendo vio a un hombre ciego de nacimiento que
estaba mendigando. Entonces sus discípulos le preguntaron “¿Quién pecó, este o
sus padres, para que haya nacido ciego?” Él respondió: “No es que pecó este, ni
sus padres, sino para el poder de Dios se manifieste en él.” Tomo entonces
Jesús e hizo lodo y lo puso en los ojos del ciego y le dijo que fuera y se
lavara en el estanque y así lo hizo y regreso viendo; y la gente alrededor que
lo conocían dijeron: “¿No es este el que se sentaba y mendigaba?” Unos decían:
“Él es” otros: “A él se parece.” Él decía; “Yo soy.” Entonces lo trajeron al
que había sido ciego; y los lideres de la sinagoga (Los fariseos) y le
preguntaron: “¿Cómo es que estas sanado?” Él dijo: “ Jesús me sano;” “Puso lodo
en mis ojos y me dijo que me lavara; y lo hice y ahora veo.” Entonces ellos se
preguntaron: “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?” Pero el hombre
que había sido ciego dijo: “ Si es pecador no lo sé; una cosa sé, que habiendo
yo sido ciego, ahora veo;” y también les dijo: “Y sabemos que Dios no oye a los
pecadores;” “Si este no viniera de Dios, nada podria hacer,” ademas les dijo
que “nadie desde el principio habian oido que una persona nacida ciega podrian
abrirle los ojos.”
Luego encontrándolo Jesús al que había sido ciego le pregunto: “¿Crees tú en el Hijo de Dios?” Y él le respondió: “¿Quién es Señor, para que crea en él?” Jesús le dijo: “ Es él, con quien ahora tú hablas.” Entonces el hombre que había sido ciego dijo; “Creo, Señor” y le adoro.
La cena del Señor.
Jesús y la grandeza de servir a otros.
Jesús estaba enseñado y predicado en Jerusalén, mas los líderes religiosos llenos de envidia y odio buscaban motivo y ocasión para arrestarlo. Sabiendo Jesús, que pronto su ministerio finalizaría, entonces reunió a sus discípulos para cenar con ellos y enseñarles como celebrar su memoria. Pues les explico; que seria la ultima cena aquí en la tierra.
Tomo Jesús el pan y lo bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: “Tomad, esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado, haced esto en memoria de mí.” Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron todos.
Luego se levanto de la cena, y tomando una toalla, se la ciño y trayendo agua comenzó a lavarle a los pies a sus discípulos, mas unos se oponían, pero Jesús les dijo: “Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.” También uso otro ejemplo diciendo: “¿Cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve?” “¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre ustedes como el que sirve.” Maravillosamente simple: El que quiera ser el primero, deberá ser el último. Y el que quiere ser servido, tendrá primero que servir.
Mas Jesús les exhortó que siguieran sus enseñanzas. Mas durante la cena, el anuncio varias veces que había uno dentro de sus discípulos, que lo iba a entregar; ellos se miraban uno al otro. Finalmente Jesús identifica a Judas Iscariote como el traidor. Este se levanta y se va y cumple con la profecía de Jesús y las escrituras y lo traiciona.
El arresto y crucifixión de Jesucristo.
Jesús da su vida por nosotros. 
Después de la cena, Jesús y sus discípulos se fueron al Monte de Los Olivos a orar. Estando en este lugar, llego Judas Iscariote, con una compañía de soldados, alguaciles y prendiéndolo lo ataron. Entonces se lo llevaron a los lideres religiosos quienes lo acusaban falsamente; le escupían en el rostro; le dieron de puñetazos y otros le abofeteaban, diciendo: “Profetizanos, Cristo, ¿quién es el que te golpeó?” Y se burlaban de él.
Mas todos los principales lideres y los ancianos del pueblo, se pusieron de un acuerdo en contra de Jesús para entregarle a muerte. Entonces se lo llevaron al gobernador, Poncio Pilato. Este lo entrevisto y luego les dijo: “Ningún delito digno de muerte he hallado en él;” mas ellos gritaban a grandes voces. “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!” Pero Pilato noto que por envidia le habían entregado para ponerlo a muerte. Mas por tercera vez Pilato les dijo: “¿Pues, qué mal ha hecho este?”Finalmente, Pilato entrego a Jesús a la voluntad de ellos.
Los soldados llevaron a Jesús, fuera de la ciudad; lo acostaron en una cruz y le clavaron las manos y los pies en la misma. Poniéndole una corona de espinas en su cabeza, le pusieron un titulo que decía: “JESUS REY DE LOS JUDIOS”.
Estando Jesús con mucho dolor porque colgaba en la cruz (esta posición causa mucha dificulta para respirar) los soldados le ofrecieron vinagre en una esponja, y cuando hubo tomado dijo: “Cosumado es.” Jesús murió.
Como se acercaba el día de la pascua. Luego uno de los soldados le abrió el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. Esto sin duda alguna, prueba que Jesús estaba muerto.
Jesucristo fue castigado y crucificado por todo el pecado del mundo. Siendo justo y inocente pago con pena de muerte en la cruz; por los pecados del mundo.
Así como el pecado entro al mundo por un hombre Adán, y con ella la muerte, así la vida eterna llego al mundo por un hombre, Jesucristo. Dios cumplió su promesa en enviar a un Salvador. El redimido y nos reconcilia con Dios, mediante su sangre y muerte; asi nos hace mienbros del pueblo de Dios.
La resurrección

Entonces uno de sus discípulos tomo el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en una sabana blanca. Pues no pudieron preparar su cuerpo porque era víspera del día de reposo. Lo pusieron en un sepulcro y rodaron y cubrieron su entrada con una gran piedra, y pusieron dos soldados al lado.
Pasado ya tres días del día de reposo; en la mañana del primer día de la semana (domingo) tres mujeres vinieron a ungir el cuerpo de Jesús, (era la costumbre judía) pero se encontraron que los soldados no estaban allí. La piedra estaba removida, y entrando ellas al sepulcro, encontraron a dos ángeles quines les preguntaron a ellas: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?” “Él no esta aquí; ha resucitado.” Jesús no estaba en el sepulcro; porque él vive y tiene poder sobre la muerte.
Ellas corrieron a dar aviso a Pedro y a los demás acerca de lo que había sucedido. Entonces Pedro fue al sepulcro y se maravilló de ver que él había resucitado, como lo había prometido.
Luego Jesús se apareció en varias diferentes ocasiones; y hablaba y comia con sus discípulos.
Varios testigos vieron a Jesús resucitado; y antes de subir al cielo les dijo; que fueran por todo el mundo, enseñando sobre la promesa que Dios le había dado a Abraham.
Jesús se despidió de sus discípulos, y regreso a la diestra de su Padre Celestial, y les prometió que nunca estarían solos. Sus discípulos siguieron sus ordenanzas de compartir el evangelio donde quiera que iban, enseñando a toda criatura sobre el Salvador del mundo, y dándole la honra y la gloria a Dios.
El Mediador, te invita.
Glorifica a Dios por medio de Jesús, quien vive para siempre.
Así como Adán, Eva, Caín y Abel todos somos pecadores; no hay justo, ni siquiera uno. Al pesar, que Dios odia al pecado; mandando así el diluvio en los días de Noe y destruyendo a Sodoma y a Gomorra; Dios demuestra su amor y misericordia como lo hizo en el caso de Adan, Eva, Cain, Noe y Moises.
Recordemos que Dios escogió y prometió a Abraham, que todo el mundo lo glorificaría por medio de su descendencia; mas sabiendo que ellos pecarían y se apartarían de él por causa de su pecado; Dios remedio esto por medio de Jesucrito, siedno asi rescatador de nuestros pecados grautitamente, para salvacion eterna.
Mucho antes de su nacimiento, los profetas anunciaban su venida y predecían como daría su vida por el rescate de nuestras almas.
Jesús cumplió toda escritura. Demostró todo su poder sobre la naturaleza, sobre el mal, sobre toda enfermedad, sobre la vida y la muerte. Tubo compasión y amor hacia a los demás; pero unos le tenian miedo porque eran felices con sus propias religiones, tradiciones y rudimientos; dandose poder sobre los demas; eran ciegos de su propio entendimeinto, sin comprension alguna sobre el plan redentonra divina que Dios había provisto por medio de Jesucristo.
Vemos así, como de corazón duro, rechazaron y odiaron a Jesús, tanto que lo arrestaron y le dieron muerte de cruz. Pero, esto no le llegó de sorpresa a Jesús, pues ya estaba escrito y se lo dijo a sus discípulos. Pero ni la propia muerte pudo contenerlo, resucitando al tercer día gloriosamente; demuestra su poder, sin limites. ¡Jesucristo resucitó! Él vive intercediendo por todo aquel que clame a Dios. Él es el principio y el fin, y como el bien lo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”
La Biblia dice que “Sin fe es imposible agradar a Dios.” Y también dice: “ Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” ¿Porque no pones tu fe en Jesucristo ahora mismo? Su invitación es para ti, el te ha esperado y te dará no solamente vida eterna pero una triunfante aquí en la tierra. Tu no lo puedes hacerlo solo; el te dará victoria sobre el pecado, porque sin él nada puedes hacer.
Querido amigo, tienes tal vez muchas preguntas como por ejemplo: ¿que es ser cristiano? ¿Cómo sé si soy salvo? ¿Que me pasará sino acepto a Jesucristo? ¿Es cierto que lo único que tengo que hacer es creer en él? Estimado amigo, tú vives y existes por la voluntad de Dios y no por tu propia voluntad. Hay aliento aun en ti por él; y te guió a este preciso momento para que admitas ante Dios que eres pecador; y la consequencia es muerte fisica y espiritual y esto es enemistad con Dios.
Confiesa tus pecados a Dios y cree en Jesucristo quien murió por ti y clavo tu culpa pecaminosa en la cruz cuando él murió. El te justificara ante Dios; quien te perdonara. Recuerda que Jesucristo es la única forma en que puedes agradar y llegar a Dios.
Jesús hoy mismo te puede dar esta nueva vida, que es la única con la cual podrás agradar a Dios. ¿Quieres recibir a Jesucristo como tu salvador personal y Señor de tu vida? Solamente repita esta oración:
Oh Dios, Yo sé que soy pecador y creo que Jesucristo murió por mis pecados, y resucito al tercer día; sé que no es por obras que me pueda salvar; pues nadie puede ser justificado ante ti; que solamente su sangre nos puede limpiar de toda maldad y ahora tengo vida eterna por el perdón de mis pecados. Gracias por que enviaste a Jesucristo y ahora él vive en mi.
Puedes confiar en que Dios te escuchó y que Jesucristo te ha dado vida nueva y eterna, y el sello del Espíritu Santo está en ti. Para tu crecimiento espiritual debes hacer lo siguiente:
Numero uno: Ir a una iglesia que enseñe esta doctrina.
Numero dos: Háblale a tus amigos de Cristo abiertamente, diles lo que la ha en ti.
Numero tres: Dedícate hacer obediente y confiar en Dios con toda tu vida. El te guiara y te sustentara para hoy y siempre.
Si usted hoy decidió en seguir a Jesucristo, por favor presione la cajita siguiente para que nos indiques sobre tu decisión. Queremos glorificar al Dios Padre por esto, pues esta es la decisión más importante que has hecho en tu vida terrenal. Que la paz del Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo que pasa todo entendimiento, abunde en tu corazón para hoy y siempre. ¡Amén! Cajita